
Iniciarse en la escritura creativa es como empezar un viaje en el que, por fortuna, a medida que nos adentramos en sus territorios, podemos abastecernos de los útiles que nos facilitarán la travesía. No está de más, sin embargo, preguntarles a quienes son viajeros expertos y empacar lo mínimo indispensable.
El escritor Luis Landero propuso en un taller, un juego que quizá nos sirva. Hacer una lista de las herramientas útiles para poner en nuestro maletín de viaje. Él proponía las siguientes:
Unas buenas botas para subir al monte de lo salvaje en nuestras mentes, y una brújula para orientarnos porque es fácil empezar y perderse.
Un catalejo, para mirar a distancia, coger perspectiva, ver con luces largas y trazar un plan.
Una lupa, para ponerla en los ensueños y en recuerdo, y para poder detectar los detalles cotidianos.
Alas, pero que no sean de cera como las de Ícaro, para que no se derritan cuando llevamos la imaginación hasta su máxima verosimilitud y nos despeñemos en la fantasía arbitraria.
Un espejo, para saber aceptar el rechazo y rechazar la aceptación cuando no correspondan a la verdad.
Un reloj roto: No tenemos prisa pero tenemos una tarea en marcha. Sin angustia, pero sin complacencia.
Un mástil para atarnos como Ulises contra los cantos de sirena de la pereza, la fantasía estéril, el dinero, la fama, el miedo.
¿Se te ocurren más herramientas para emprender el viaje? Detalla a continuación las cosas que llevarías a tu viaje y justifica tu elección.