¿Quién no ha visto alguno de esos encantadores dibujos de niños de dos a seis años pegados con imanes en la puerta del refrigerador? Rebosan vida, energía y color, y tal vez no sea una obra de arte, pero son un logro, y si nos fijamos bien, hay osadía en ellos, experimentación y desenfado.
¿Cómo podríamos escribir un poema que reúna estas características? Hagamos como los niños: dibujar es para ellos un juego y un reto. Muchas veces tienen un esquema previo hecho por la maestra del Kinder y sólo pintan encima, usan arbitrariamente los colores: azul para los rayos del sol, un niño todo anaranjado, pasto rosa y algo como líneas espirales que no sabemos qué es pero luce original en la composición.
Hay tres requisitos para que un escrito sea un poema:
- Que tenga ritmo (rima, métrica, o repeticiones)
- Que contenga figuras de lenguaje (metáforas, símiles, etc.)
- Que signifique algo.
Hagamos entonces un poema de seis versos (líneas) que no tiene por qué rimar y cuyo ritmo se encuentra en la repetición de un mismo comienzo. Lo mismo que los niños cuando pintan, usemos los objetos de los sentidos de forma arbitraria, formando sinestecias (figura de lenguaje) El reto es lograr que al final, toda la estrofa tenga significado para nosotros.
Sinestesia: es una figura de lenguaje que consiste en atribuir la acción de los sentidos a objetos que le son impropios. Entonces, podemos tocar colores, oler texturas, acariciar sonidos y degustar olores. Ejemplos:
Los gritos de las gaviotas son ligeramente blancos.
Hay ecos de luz en los balcones
Canta la nota verde de un limón.
Abrazo el azul del cielo.
El esquema previo es el siguiente, te toca completarlo con las sinestesias (olvídate de la rima) concéntrate, escríbelo, disfruta, imprímelo y si gustas, pégalo en la puerta de tu refrigerador.
Hoy abrazo
Hoy observo
Hoy escucho
Hoy saboreo
Hoy percibo
Pero siempre…
(Extraído de dificildejuglar.com)


![flor_de_papel[1]](http://dificildejuglar.com/wp04/wp-content/uploads/2010/03/flor_de_papel1-300x225.jpg)

